El nacimiento de la Confederación Patronal de la República Mexicana surge después de una convención de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio e Industria que congregó a representantes de distintas cámaras de comercio, industria, minería, agricultura y ganadería para estudiar el proyecto del entonces Presidente de la República Emilio Portes Gil sobre la reglamentación del Artículo 123 de la Constitución, el cual rige las relaciones laborales en el país y del que depende la Ley Federal del Trabajo.

En la reunión, nuestro fundador Don Luis G. Sada, propuso la creación de un sindicato patronal que se ocupara de la representación empresarial para efectos de lo dispuesto por el Artículo 123 y su reglamentación. En general, para defender los legítimos intereses de sus afiliados ante los distintos órdenes y poderes de gobierno y ante todo tipo de organizaciones.

La novedad era que sería una organización independiente de afiliación voluntaria, distinta las cámaras constituidas por disposición legal. Es decir, ajena al esquema corporativista que empezaba a conformarse por entonces.

Entre los argumentos que gravitaron en la consideración de la propuesta destacaban:

  • la conflictividad entre el capital y el trabajo que se vivía en la posrevolución;
  • la influencia de partidos e ideas socialistas y comunistas en el movimiento obrero;
  • y la dinámica del propio movimiento sindical.

¿POR QUÉ SOMOS UN SINDICATO PATRONAL?

El nacimiento de Coparmex surge tras la propuesta de formar un organismo de empresarios que no pudiera ser coptado por la clase política y anti-empresarial. Para tal efecto, nuestros fundadores encontraron en la figura “sindical” la forma jurídica que permitía libertad y autonomía bajo la definición: “asociación de trabajadores o patrones que se reúne para el estudio defensa y mejoramiento de sus intereses” (Cf. LFT 256)

A lo largo de los años, la figura sindical ha sido el mecanismo de defensa más importante de la independencia de los patrones para poder perseguir sus legítimos intereses y consolidar una buena relación entre ellos y con sus trabajadores.

Actualmente, la naturaleza sindical nos permite mantener un trabajo activo y representativo en tres frentes clave: el estudio de las condiciones en las que operan los empresarios; el mejoramiento de las “condiciones para la prosperidad de todos los mexicanos”; y la defensa de nuestros legítimos intereses como ciudadanos.